Entrevista por el Día Mundial del Agua: Thais Gervasio, Head of Water Solutions Europe
Una conversación sobre resiliencia hídrica, gestión de la energía y lo que se necesita para garantizar el agua para las comunidades y la industria
El Día Mundial del Agua pone de relieve el valor del agua dulce. En Europa, las organizaciones están compensando las expectativas más estrictas sobre el uso del agua con la volatilidad climática y la presión por la descarbonización. Thais Gervasio, Head of Water Solutions de Ecolab en Europa, comparte cuáles considera serán los mayores cambios y qué medidas prácticas pueden reforzar la resiliencia.
Thais lidera el negocio de Soluciones de Agua de Ecolab en Europa, asociándose con clientes industriales de 40 industrias y 170 países para mejorar el rendimiento a lo largo de todo el ciclo del agua, desde el tratamiento y la reutilización hasta el vertido.
"La resiliencia hídrica ya no es solo un tema medioambiental. Es fundamental para la seguridad energética, los sistemas alimentarios y la competitividad industrial".
Entrevista
P: En lo que respecta a la gestión del agua, para los clientes de Europa, ¿qué es lo más urgente en este momento?
R: El agua es cada vez menos predecible. La sequía, las lluvias intensas y las estaciones cambiantes chocan con las mayores expectativas en cuanto a calidad y transparencia. Para muchas industrias, la pregunta ha pasado de la optimización a la continuidad: ¿cómo podemos seguir siendo competitivos e impulsar el crecimiento futuro? ¿Y cómo seguimos operando cuando las condiciones cambian? Nuestro objetivo es ser resilientes, lo que pasa por reducir las pérdidas, mejorar el rendimiento energético y desarrollar la flexibilidad necesaria para manejar las interrupciones.
P: ¿Qué significa "resiliencia hídrica" en términos reales?
R: Es la capacidad de seguir suministrando la calidad de agua adecuada, cuando se necesita, a un coste que se puede mantener, incluso en situaciones de estrés. A partir de ahí, la resiliencia llega de operaciones más ajustadas y un mejor control, y del diseño de sistemas para que se pueda reutilizar y recuperar más agua en lugar de tratarla como una entrada unidireccional.
P: ¿Qué es lo que está impulsando este rápido cambio en el panorama hídrico europeo?
R: Cada vez somos más conscientes de que es necesario tomar medidas. Alrededor del 30% de la población de la UE vive en zonas de estrés hídrico permanente, por lo que ya no se trata de un problema de nicho o de "solo el sur de Europa". Los impactos del clima son cada vez más locales y devastadores mientras las expectativas sobre la asequibilidad y los resultados medioambientales no dejan de aumentar. Muchas organizaciones aún carecen de visibilidad básica. El agua es fundamental, pero no se mide ni se gestiona con la misma disciplina que la energía, por lo que es más difícil priorizar la inversión y convertir la estrategia en resultados. La buena noticia es que la tecnología existe: la monitorización, el tratamiento avanzado y la optimización digital son más escalables que nunca. Lo que se necesita ahora es conectarlos en una hoja de ruta clara.
P: ¿Cómo se manifiesta este cambio en la industria y cuándo se convierte el agua en un problema de competitividad?
R: El agua se relaciona con la competitividad porque afecta a las decisiones: qué se puede producir, con qué fiabilidad puede operar y si puede o no expandirse. También se refleja en los costes. El agua no es algo independiente; está ligada a la energía y las emisiones a través del bombeo, la calefacción, la refrigeración y el tratamiento. Por eso decimos que la eficiencia hídrica es a menudo eficiencia energética. Reducir el uso de agua o mejorar los circuitos de reutilización puede reducir la energía intrínseca y los costes operativos al mismo tiempo.
P: En una planta industrial, ¿por dónde se empieza?
R: Comience por lo básico: qué se usa y dónde, qué se pierde, dónde cambia la calidad y qué implica todo eso a nivel energético. Cuando se ve el sistema con claridad, las prioridades se vuelven obvias: reforzar el control, detener el desperdicio evitable y estabilizar el rendimiento. A partir de ahí, se pueden hacer mayores esfuerzos en la circularidad, es decir, en la reutilización, recuperación y cambios que reduzcan la exposición a la volatilidad.
P: Ha hablado de energía. ¿Dónde se obtienen los beneficios más realistas en materia de descarbonización en el agua?
R: Las ganancias se pueden lograr en aquellas partes del sistema que se ponen en marcha todos los días. Un mejor control y optimización pueden reducir el consumo energético sin comprometer el cumplimiento normativo, y un buen mantenimiento evita la deriva gradual que genera ineficiencias. El éxito llega cuando las organizaciones gestionan el agua, la energía y el carbono de forma conjunta, porque ahorrar agua suele implicar ahorrar la energía inherente a su traslado y tratamiento.
P: ¿Qué opinan en la actualidad los clientes de Ecolab sobre el agua?
R: Los clientes nos dicen que el agua es esencial para el funcionamiento de sus negocios, pero ya no dan por sentada su disponibilidad, asequibilidad o previsibilidad. Además, reconocen cada vez más que el agua es una prioridad estratégica, y ahora es un tema que se trata en las reuniones de la sala de juntas. Es por eso de debatir se ha pasado a la acción: medir el rendimiento adecuadamente, argumentar a favor de la inversión y crear sistemas más circulares que reutilicen y recuperen el agua in situ. También buscan socios que puedan ofrecer resultados de forma consistente, porque el nexo entre el agua y la energía significa que cada ganancia en eficiencia se refleja en los costes, las emisiones y la resiliencia.
P: ¿Qué tiene que pasar para que la reutilización del agua sea más habitual?
R: La reutilización se hace más efectiva cuando el uso final está claro y el rendimiento está demostrado. Esto se traduce en barreras de tratamiento adecuadas, una monitorización que permita tomar decisiones rápidas e ir de la mano con los organismos reguladores y las partes interesadas locales para establecer las expectativas desde el principio. La tecnología ya está disponible. Si se hace bien, la reutilización reduce la presión sobre las fuentes de agua dulce y da más continuidad tanto a las comunidades como a la industria cuando las condiciones se complican.
P: ¿En qué ofrece lo digital el mayor valor en relación con el agua hoy en día?
R: Lo hace cuando ayuda a las personas a administrar mejor la planta. Advirtiendo de manera temprana sobre cambios de calidad, optimizando la energía y proporcionando datos que previenen fallos. Son algunos casos prácticos. Lo digital también hace que los informes sean más consistentes, algo clave cuando cada vez se exige mayor transparencia. Lo digital permite a nuestros clientes comparar varias plantas en todo el mundo e implementar las mejores prácticas. La prueba es sencilla: ¿tiene un impacto positivo en las decisiones sobre el terreno? Si la respuesta es sí, entonces es una solución que generará valor para el agua.
P: ¿Qué mensaje le gustaría compartir con motivo del Día Mundial del Agua?
R: El agua no se puede dar por sentada, pero a menudo se gestiona como si el mañana fuera como ayer. Mi mensaje es simple: desarrollen la resiliencia ya. Comiencen con una visión clara de los riesgos, prioricen las medidas que generan mejoras de rendimiento a corto plazo y tomen decisiones a largo plazo que mantengan las opciones abiertas, incluida la eficiencia, la reutilización y las operaciones flexibles.
Una gestión del agua más inteligente protege las operaciones de hoy, refuerza la competitividad del futuro y ayuda a construir comunidades saludables y una economía sostenible.
El agua se trata cada vez más como un activo estratégico porque afecta al coste, al rendimiento energético, al riesgo y al crecimiento. Las organizaciones que progresan comienzan midiendo y controlando el sistema adecuadamente y luego invierten en circularidad, como la reutilización y la recuperación, para reducir su exposición a la volatilidad. La pregunta ahora no es tanto "¿Necesitamos una estrategia hídrica?" como "¿Cómo de rápido podemos implementarla?"
Conclusiones clave
- Haga que la resiliencia pueda medirse: mejore la visibilidad, reduzca las pérdidas y desarrolle la flexibilidad.
- Haga efectiva la circularidad del agua: la eficiencia y la reutilización pueden reducir el riesgo y mejorar la continuidad.
- Utilice lo digital para tomar decisiones: céntrese en la información que los operadores pueden aplicar rápidamente.
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